Qué sabe Google de ti y de tu empresa en 2026 (y cómo verlo tú mismo)
Publicamos esto en 2014 y hoy la mitad de aquellos enlaces no existen. Aquí están los paneles que funcionan, y la parte que entonces no contamos: qué sabe Google de tu negocio.
Google guarda tu actividad de búsqueda, tu ubicación, los anuncios que te interesan y los dispositivos con los que entras, y todo eso se consulta y se borra en myactivity.google.com, myadcenter.google.com y takeout.google.com. De tu empresa guarda además la ficha de Google, las reseñas y lo que otros publican de ti: eso no se borra, se corrige.
Este artículo lo publicamos en noviembre de 2014 y durante años fue de lo más leído de la web. El problema es que envejeció mal: de los seis enlaces que daba, cinco han cambiado de dirección o han desaparecido. Google cerró unos paneles, renombró otros y movió el historial de ubicaciones al propio teléfono. Así que lo hemos vuelto a escribir entero.
Y de paso le hemos añadido la mitad que faltaba. En 2014 la pregunta interesante era qué sabe Google de ti como persona. En 2026, si tienes un negocio, hay una segunda pregunta que pesa más: qué sabe Google de tu empresa y qué está enseñando de ella ahora mismo a quien la busca, con o sin tu permiso.
Lo que Google guarda de ti, panel por panel
Todo esto se consulta con tu propia cuenta, es gratis y no hace falta instalar nada. Conviene mirarlo una vez al año, igual que se revisa un extracto bancario.
Tu actividad: búsquedas, vídeos y voz
En myactivity.google.com está el registro de lo que has buscado, lo que has visto en YouTube, por dónde has navegado con Chrome y, si usas el asistente, las grabaciones de voz. Es el panel que sustituye al antiguo history.google.com. Desde ahí se borra por fecha, por servicio o entero, y se puede activar el borrado automático a los 3, 18 o 36 meses, que es lo más práctico: lo configuras una vez y te olvidas.
Tu perfil publicitario
En myadcenter.google.com ves la edad, el sexo, el idioma y la lista de intereses que Google te ha asignado a partir de tu navegación. Es el heredero de aquel google.com/ads/preferences y suele ser el más revelador: aparecen categorías que nunca declaraste. Se pueden desactivar una a una, o apagar del todo la personalización de anuncios.
Por dónde has estado
Aquí está el cambio más grande desde 2014. El historial de ubicaciones ya no vive en la web: Google lo renombró Cronología y en 2024 lo movió al propio teléfono. Se consulta en la app de Google Maps, en tu foto de perfil, y desde ahí se borra o se limita. En el escritorio, google.com/maps/timeline ya solo te explica dónde encontrarlo.
Quién ha entrado en tu cuenta
En myaccount.google.com/device-activity aparecen los dispositivos que han iniciado sesión, con el modelo, el lugar aproximado y la fecha. Es la comprobación más útil de toda la lista: si ves un equipo que no reconoces, tienes un problema de seguridad, no de privacidad.
El resumen de todo
myaccount.google.com/dashboard reúne en una página cuántos correos, fotos, documentos y contactos tiene cada servicio asociado a tu cuenta. Sirve para hacerse una idea del tamaño antes de decidir qué hacer.
Llevártelo todo
takeout.google.com te exporta una copia de lo que elijas, en el formato que elijas. Tarda entre unas horas y un par de días según el volumen. Es el paso previo obligatorio si estás pensando en borrar algo: primero te lo descargas, luego decides.
Lo que Google sabe de tu empresa
Aquí la lógica se invierte. De ti como persona, el problema es que Google sabe demasiado. De tu empresa, el problema suele ser el contrario: sabe poco, lo sabe mal, y lo enseña igualmente.
Busca el nombre de tu negocio en Google desde el móvil, sin haber iniciado sesión. Lo que salga a la derecha o arriba —el nombre, la categoría, el horario, las fotos, las reseñas, las preguntas de otros usuarios— es tu ficha de Google. Y esa ficha existe la hayas creado tú o no: Google la genera sola a partir de directorios, del registro mercantil y de lo que la gente escribe.
Ahí es donde aparecen los sustos. Horarios que dejaron de ser correctos hace tres años. Una categoría que no es la tuya. Fotos subidas por clientes que enseñan el local de antes de la reforma. Preguntas de usuarios respondidas por otro usuario que no tiene ni idea. Y una dirección que no coincide con la de tu web, lo cual además te penaliza en el buscador.
Lo que puedes ver, y casi nadie mira
- Tu ficha: reclámala en business.google.com si aún no lo has hecho. Reclamarla es lo que te da derecho a corregirla.
- Search Console: te dice con qué búsquedas aparece tu web, en qué posición y cuántos clics recibes. Es el único sitio donde ves la demanda real que ya estás rozando.
- Reseñas: las puedes responder todas, también las malas. Una respuesta serena a una reseña de una estrella convence más que diez de cinco.
- Preguntas y respuestas de la ficha: cualquiera puede preguntar y cualquiera puede responder. Si no vigilas eso, responde quien sea.
Y lo nuevo: qué dicen de ti los asistentes de IA
En 2014 esto no existía. Hoy una parte de tus clientes ya no busca, pregunta: escribe lo que necesita en ChatGPT, en Gemini o en Perplexity y recibe dos o tres nombres. No diez enlaces, dos o tres nombres.
Y esos modelos también tienen una versión de quién eres, montada con lo que encuentran repartido por la red. Puede estar bien, puede estar desactualizada o puede ser directamente de otra empresa que se llama parecido. La diferencia con Google es que aquí no hay panel donde consultarlo ni botón donde corregirlo.
Qué puedes borrar de verdad y qué no
Conviene separar tres cosas que la gente mezcla, porque solo una de las tres se borra con un botón.
- Lo que Google guarda de ti en tu cuenta: esto sí se borra, tú mismo, desde los paneles de arriba, y desaparece.
- Lo que Google muestra de ti en los resultados: esto no se borra, se solicita. Existe el derecho de supresión —el «derecho al olvido»— y se pide con el formulario de retirada de Google. Aceptan cuando el dato es personal, sensible y ya no tiene interés público. No lo aceptan porque una noticia no te guste.
- Lo que hay publicado en otra web: esto no lo controla Google. Aunque consigas que deje de mostrarse en el buscador, la página sigue existiendo. Hay que pedírselo a quien la publicó.
Para una empresa, además, casi nunca interesa borrar. Interesa lo contrario: que haya más información correcta y actualizada, para que la vieja o la equivocada pese menos. Un resultado antiguo y molesto se entierra mucho antes publicando cosas nuevas y sólidas que peleándose con un formulario.
Un cuarto de hora, una vez al año
- Activa el borrado automático de tu actividad a 18 meses en myactivity.google.com.
- Desactiva la personalización de anuncios en myadcenter.google.com.
- Revisa los dispositivos con sesión abierta y cierra los que no reconozcas.
- Busca tu empresa en el móvil sin sesión iniciada y comprueba nombre, categoría, horario, dirección y fotos.
- Responde las reseñas pendientes, empezando por las malas.
- Pregunta por tu empresa a ChatGPT, Gemini y Perplexity, y guarda lo que contesten.
De ti, Google sabe más de lo que te gustaría. De tu empresa, casi siempre menos de lo que te conviene.
Lo primero se arregla en diez minutos desde tu cuenta. Lo segundo lleva más tiempo, pero es lo que decide si un cliente te encuentra bien contado o mal contado, y eso sí se nota en la facturación.
Ordenar lo que Google sabe de tu empresa es la mitad del trabajo de posicionar un negocio local. Es lo que hacemos en SEO en Alicante y en SEO en Elche: dejar la entidad clara antes de pelear por ninguna palabra.